Las inquietudes y ansiedades . . . ¿Cómo evitar que nos ahoguen?

¿Cómo evitar que las inquietudes y ansiedades nos ahoguen?

Cómo enfrentar las inquietudes y ansiedades sin que nos ahoguen
Cómo enfrentar las inquietudes y ansiedades sin que nos ahoguen

Idea central: Hay dos formas de recibir las inquietudes y ansiedades. Una que nos ahogará en ellas y la otra nos mostrará la salida, pese a ellas. ¿Cuáles son estas dos formas tan contrastantes? 

La primera, es recibirlas desde una mente aislada de su humanidad. La segunda es aceptarlas desde la unidad del alma. Porque al recibirlas solo desde la imaginación del intelecto, nos inquietaremos en vano, Pero al recibirlas desde el centro del alma, desde la imparcialidad y orientación de esta, tendremos paz.

¿Cuál es la reacción más frecuente y habitual?

Tomarlas sin pensarlas desde la rapidez mental. Esto resultará en rebelarnos o desanimarnos con facilidad frente a las adversidades. ¿Por qué? Porque la mente, en ese estado, proyectará velozmente imaginaciones y conclusiones inseguras que nos desanimarán o nos rebelarán. Estas reacciones, creadas desde la fragilidad mental, serán exageradas e inexactas. Pero si las creemos, darán vida a inquietudes y ansiedades innecesarias.

¿Cuál será la respuesta más beneficiosa?

La respuesta óptima es tomarlas desde el alma completa. No desde la celeridad de una mente aislada.

Solo reconociéndolas y aceptándolas, sin quejarnos. Sin calificarlas inmediatamente como buenas o malas. Tampoco adelantando consecuencias hipotéticas que la mente pudiera anticipar. Porque al recibirlas desde la unidad del alma tendremos la certeza, de que se nos dará lo necesario para sobrellevarlas y resolverlas.

¿Por qué enfrentar las dificultades desde la mente es una receta para el desánimo?

  • Porque la mente, por sí sola, no está equipada para asumirlas con la debida fortaleza y amortiguación emocional. Para esto necesita estar estrecha y firmemente enraizada en las cualidades neumáticas o espirituales que fluyen desde nuestra constitución humana.
  • Sin embargo, cuando nos adelantamos y las tomamos solo desde la rapidez mental, activaremos la inseguridad natural de ella.
  • Porque una mente aislada, seguirá sus proyecciones y conclusiones respecto a las dificultades. Con frecuencia se pondrá en el peor escenario. Uno que frecuentemente es falso. Pero que al creerlo, nos dejará inseguros e inquietos.

¿Por qué recibir las adversidades con el alma unida es la mejor alternativa?

  • Porque cuando las recibimos desde la unidad del alma, la mente estará totalmente protegida. No estará en modo relámpago. Saltando instantáneamente a conclusiones.
  • Contará con cualidades como la esperanza, la fe y el amor. Estas amortiguarán el efecto «exagerador» de la mente, cuando está aislada de ellas.
  • Así, los problemas no nos impactarán directamente. Y la intensidad de las inquietudes y ansiedades será menor.

¿Cómo acceder a la protección de estas cualidades extraordinarias?

Siguiendo el consejo que la Biblia revela en Filipenses 4:6,7.

¿Cuál es el consejo de Filipenses 4:6,7?

Con firmeza comienza diciendo que nunca deberíamos inquietarnos por las dificultades. Es decir, en ningún caso deberíamos tomar las dificultades solo desde la mente. Este es un camino que nos cegará a las soluciones que necesitamos. Después nos ofrece una estrategia que mantendrá nuestra mente segura y con claridad para ver las soluciones a los problemas.

¿Cuál es esta estrategia?

Consta de tres partes. Cada una es necesaria para que las inquietudes y ansiedades no nos ahoguen.

La primera parte: lo que nunca deberíamos hacer

  • La primera parte dice: «No se inquieten por nada«
  • El significado griego de la expresión: «no se inquieten» implica que nunca deberíamos tomar ni analizar nuestros pensamientos o dudas respecto a las dificultades.
  • ¿Por qué? Porque cuando las tomamos desde la mente aislada, esta usará lo único que sabe hacer. Analizar, proyectar o concluir. Así la llevaremos a crear ilusiones negativas ilusorias. Estas activarán inquietudes y ansiedades, porque al tomarlas, damos por ciertas las proyecciones imaginarias de una mente que nosotros mismos aceleramos.

Segunda parte: lo que siempre deberíamos hacer

  • La segunda parte agrega: «en cada situación, por oración y ruego, junto con agradecimiento, expongan sus solicitudes a Dios».

Aquí se nos propone un camino que protegerá nuestra mente. ¿Cuál?

  • Reconocer o aceptar las situaciones desde una mente tranquila. Con plena objetividad. Sin agregar y quitar nada. Tampoco proyectando o sacando conclusiones negativas. 
  • Más bien, dejando que la mente perciba los problemas desde una perspectiva espiritual.
  • En otras palabras, mirando desde un estado agradecimiento. De fe y de esperanza. Esperando siempre lo mejor. Confiando que aparecerán soluciones que nos orientarán. 

¿Qué deberíamos hacer entonces?

  • En este estado, expongamos la situación, de toda alma, con oración y ruego sincero a Dios. Demostrándole nuestra fe y agradecimiento. 
  • Y finalmente esperando confiados, con la mente tranquila, sin ceder rápidamente a la duda, la guía y respuesta divina. ¡Una que sin falta vendrá!

Tercera parte: la recompensa que recibiremos

  • Finalmente Pablo nos recuerda la recompensa que recibiremos: «La paz de Dios, que supera a todo pensar, protegerá sus mentes y corazones por medio de Cristo Jesús”.
  • Así, si esperamos sin perder la esperanza, ni caer en inquietud y ansiedad, experimentaremos una paz y tranquilidad profundas. Emociones muy superiores a cualquier razonamiento mental.
  • Esta «paz de Dios» mantendrá nuestra mente protegida y equilibrada.
  • Recibiremos apoyo y guía más allá de nuestras fuerzas. Uno con el que podremos enfrentar todos los problemas, sin ser ahogados por las inquietudes y ansiedades.

 

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