Los sentidos, un don que puede transformar nuestra vida

Los sentidos, un don que usamos muy poco

Los sentidos según Leonardo da Vinci
Los sentidos según Leonardo da Vinci

¿Por qué miramos sin ver y oímos sin escuchar?

Porque el humano promedio no usa los sentidos: mira sin ver, oye sin escuchar, toca sin sentir, come sin saborear, inhala sin oler y habla sin pensar.

Esta sabia observación acerca del poco uso que damos a los sentidos, fue expresada por una de las mentes más fructífera y brillante de la historia humana. ¿Quién fue?

Nada menos que Leonardo Da Vinci, el famoso pintor que vivió en los siglos 15 y 16.

¿Qué experimentó y entendió Leonardo al usar los sentidos?

En otra cita, también de su origen, lo reveló diciendo: “los cinco sentidos son los ministros del alma”. Esta frase resumió una verdad que experimentó respecto a los sentidos humanos. Se dió cuenta que actuaban como «ministros». ¿A qué se habrá referido con esta expresión?

¿Qué significa ser un ministro?

Los sentidos son los ministros del alma
Los sentidos son los ministros del alma

Según algunos diccionarios, ser «ministros» se relaciona, con ‘servir, asistir y poner las capacidades o dones que alguien posee, a las órdenes y satisfacción de las necesidades de otra persona’.

Dicho de otra forma, los sentidos están integrados en nuestra constitución biológica para servirnos y satisfacer nuestras necesidades humanas.

La única diferencia con un ministro real es que no descansan y nos sirven sin condiciones. Lamentablemente, nosotros no siempre apreciamos sus funciones. De hecho, con frecuencia no les prestamos atención, como lo observó este gran pintor.  

La mayoría, en vez de los sentidos, prefiere guiarse solo por la limitada y cegadora habitualidad mental. Por esto, la humanidad en general, los da por sentados y se ha quedado dormida al valioso servicio que nos brindan.

 

¿Que beneficios nos darán los sentidos si despertamos a su valor?

Los sentidos y los beneficios de escucharlos
Los sentidos y los beneficios de escucharlos

Cuando despertamos al servicio vital que nos dan, cosecharemos paz mental y un alma unida, que estará íntimamente conectada con el corazón.

Porque al centrar la mente hacia los sentidos para recibir de estos la experiencia que llamamos vida, tendremos información viva y fiel de la abundancia que nos rodea.

Así, al apreciar este flujo desde la profundidad del alma y no de la superficialidad intelectual, experimentaremos la plenitud humana a grado cabal.

¿Qué se requiere para beneficiarnos de los sentidos?

Se requiere estar con la mente completa centrada en el ahora, el único momento en el cual estos ministros funcionan. En este espacio, nos brindan ‘la altura, profundidad, anchura y longitud’ del milagro de la vida que está siempre con nosotros. Una de la cual con frecuencia estamos ajenos. Por eso no alcanzamos a percibir ni apreciar el cuadro amplio y generoso de la vida. Efesios 3:18

 

¿Por qué nos cuesta prestar atención a los sentidos?

Los sentidos los oculta el pensar habitual
Los sentidos son  ocultados por el pensar habitual

Porque hemos estado usando el pensar habitual. Uno que inadvertidamente tiende a adelantarse del presente, excluyendo el alma y la amplía colaboración que nos ofrecen fielmente estos ministros.

Así, si no estamos atentos, la mente se aislará de su experiencia humana. Dejará el presente, el único lugar donde residimos y dependerá de su imaginación. De su propia ilusión mental y no de la maravillosa realidad que está siempre disponible delante de nosotros.

Esta actitud inconsciente, es la que nos mantiene desconectado de los servidores innatos que sin cesar buscan convertir nuestra vida en algo hermoso y memorable.

 

¿Cuál es el único momento disponible para escuchar estos ministros?

Los sentidos podemos usarlos solo ahora
Los sentidos podemos usarlos solo ahora

El único momento disponible es ahora, en el presente. Por esto, debemos adquirir la costumbre de escucharlos. Estando atentos a ellos en el ahora. Recibiendo así la vida con toda su realismo y verdad. En este caso, nuestra alma volverá a su estado de plenitud. Estos «ministros» serán nuestros informantes objetivos y los guardianes de nuestra salud mental.

En este estado el corazón a su vez nos recompensará con emociones de paz, tranquilidad y contentamiento. Alcanzaremos equilibrio emocional, sentido común y estabilidad mental. Una que nos permitirá ver y escuchar con amplitud y profundidad el milagro de la vida que está siempre delante de nosotros. De esta forma nos libaremos de la ceguera momentánea procedente de una mente desconectada de estos.

¿Cuál es la experiencia común respecto a los sentidos?

Por otro lado, cuando desde la mente, tenemos la costumbre de desfasarnos del presente, las cualidades del corazón y la información de los sentidos seguirán de largo. No nos entregarán las riquezas insondables de la vida.

Tampoco contaremos con la energía de las emociones positivas. De esta manera, nuestra mente se verá impulsada a arreglárselas con su tendencia a la negatividad e inseguridad, que serán amplificadas por nuestro cuerpo. Este, al estar desconectado del corazón y de los sentidos innatos, no será capaz de encauzar la energía de forma funcional y provechosa. Entraremos en conflicto, primero con nosotros, pero también con los demás.

La velocidad del mundo no nos ayuda

Algo que contribuye a este divorcio entre la mente y los sentidos es la rapidez y el individualismo que ha adquirido el vivir moderno.

Este apuro ha logrado,que la tiranía del tiempo futuro, donde no funcionan los sentidos, engañen nuestra mente. Pensando que todos los beneficios humanos se encuentran siempre un poco más allá.

Esta creencia, profundamente arraigada en la conciencia humana, la ha mantenido separada del alma. Enfrascada en el tiempo cronológico, donde no percibimos que los «ministros» y las cualidades del corazón sean necesarios.

Al estar inconscientes a estos recursos innatos, hemos perdido, sin darnos cuenta, las insondables riquezas que continuamente nos trae la vida presente. Pero también el enorme potencial que ahora mismo está a nuestra disposición, en el centro de nuestra humanidad.

¿Cual es la solución?

Felizmente, si al igual que Leonardo, nos detenemos a usar a plenitud estos «ministros», la vida cambiará. Nuestra mente, decisiones, emociones y relaciones, alcanzarán un nivel que jamás hubiéramos soñado.

La mente volverá naturalmente a su posición en el ahora, donde nos ayudará a recibir la vida y el entendimiento apropiado a través del corazón figurado y de los sentidos. Estará colaborando con nuestra alma y finalmente con nosotros.

 

¿Qué experimentaremos entonces?

Experimentaremos lo contrario a lo que Leonardo observó durante su vida,

  • oiremos y sí escucharemos,
  • miraremos y sí veremos,
  • tocaremos y sí sentiremos,
  • comeremos y sí saborearemos,
  • aspiraremos y sí oleremos,
  • hablaremos y sí pensaremos,

De esta forma, viviremos una experiencia humana auténtica y genuina. Una que estará plenamente enriquecida con lo que la vida nos entrega instante a instante. Nos sentiremos completos, satisfechos. Disfrutaremos de un banquete emocional y espiritual constantemente. Proverbios 15:15

 

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